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PALABRAS DEL INSTITUTO AERONAVAL PARA EL DÍA DE LA AVIACIÓN NAVAL 1982 – 2022

  A las cuatro horas y cuarenta y cinco minutos del dos de abril de 1982, un Almirante Argentino, Infante de Marina ejerciendo el Comando de...

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miércoles, 4 de mayo de 2022

PALABRAS DEL INSTITUTO AERONAVAL PARA EL DÍA DE LA AVIACIÓN NAVAL 1982 – 2022

 




A las cuatro horas y cuarenta y cinco minutos del dos de abril de 1982, un Almirante Argentino, Infante de Marina ejerciendo el Comando de la Fuerza de Desembarco ordenó izar la bandera de guerra al Comandante del Buque de Desembarco ARA San Antonio, iniciando así la operación Rosario.

Comenzaba así una gesta, una epopeya de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, que nos llevaría a enfrentar a las tropas de la Corona Británica quien sostenía la usurpación desde hacía 149 años.

Al día siguiente y en el frío clima de las islas Georgias del Sur, un pequeño helicóptero de la Armada lleno de coraje Argentino cumpliría con el bautismo de fuego de la Aviación de la Armada, nuestra Aviación Naval, al defender por la maniobra y el fuego,  a un helicóptero del Ejército Argentino que trasladaba tropas para la recuperación de Grytviken y que estaba bajo fuego de la tropa británica.

A partir de estas acciones iniciales tan trascendentes, continuó la crisis diplomática a la que se agregó entonces la escalada militar,  que desembocaría en una guerra convencional en los meses de mayo y junio.

Fue entonces en ese mes de abril del 82 y viendo el más grande despliegue de fuerzas militares de la Corona desde la Segunda Guerra Mundial, que la Armada Argentina en su conjunto y particularmente su Aviación Naval, incrementaron a un ritmo febril, la recuperación y el desarrollo de sus capacidades de combate.

Se recuperaron aviones de ataque fuera de servicio, se completaron inspecciones de aviones exploradores, se desarrollaron en nuestros talleres sistemas de guerra electrónica, señuelos chaff  artesanales y se instalaron sistemas de navegación de precisión en todas las plataformas posibles, tanto aviones como helicópteros.

Pilotos y personal de mantenimiento de la EA32 40 años después.

Compartimos todo nuestro saber sobre el reconocimiento y ataque a buques en el mar con nuestros camaradas de las otras fuerzas armadas  y en el más y mayor absoluto de los secretos se puso a punto el binomio, avión Super Etendard - misil Exocet AM-39, lo que se convertiría en una de las espadas eficaces de nuestro país para el ataque antibuque , haciendo dudar a los británicos del resultado de la guerra.

Llegado el día 01 de mayo y siendo las cuatro hora y cuarenta minutos, casi como había ocurrido el 02 de abril, un bombardero estratégico Vulcan inició las acciones de combate del enemigo, bombardeando la pista del aeropuerto de Puerto Argentino. Simultáneamente y durante esas primeras horas de incertidumbre, un solitario avión Tracker volando por debajo de los lóbulos radar y desafiando las amenazas antiaérea y contraérea, ubicaba con precisión a uno de los portaaviones del oponente, dándole así al Comandante Naval Argentino,  una ventaja táctica extraordinaria.

La Armada, aún a riesgo de tener que enfrentar una amenaza desconocida y superior por su movilidad y volumen de fuego, el submarino nuclear, estaba en el mar en actitud y aptitud para enfrentar una batalla aeronaval. Sabía de la presencia de varios de ellos, pero aún así mantenía una actitud ofensiva.

Mientras tanto ese día, era testigo de los ingentes esfuerzos que se llevaban a cabo para lograr un “alto al fuego” en las acciones de combate recíprocas  y arribar a la posibilidad de negociaciones de la mano del Presidente del Perú Dr. BELAUNDE TERRY, esfuerzos que parecían tener éxito al quedar fijada una reunión el día 02 de mayo por la tarde para tratarlos.

Sin embargo al llegar las 16 horas, la perfidia se hizo presente en el teatro de Operaciones y el enemigo descargó un ataque mortal sobre el crucero ARA Gral. Belgrano, obligándonos a un repliegue táctico para analizar la situación y que dada la retirada de las fuerzas británicas hacia el sudeste, hicieron imposible un ataque aeronaval. En esos difíciles momentos todas las unidades con base en tierra de la Aviación Naval salieron en búsqueda de los sobrevivientes y los encontraron al día siguiente.

Estábamos definitivamente en guerra y la fuerza británica alejada hacia el este tenía a su alcance a Puerto Argentino, pero estaba fuera de nuestros radios de acción excepto en los breves períodos en que alguno de sus buques con artillería se acercaban para cañonear nuestra posiciones.

La cacería del portaaviones había comenzado, el buque navegaba hacia aguas poco profundas  esperando una nueva oportunidad favorable para desplegarse.  Entre el día 03 y la madrugada del 04 mientras navegaba hacia el oeste sus medios de protección antisubmarina helicópteros Sea King y Aviones Tracker evitaron que uno de los tres submarinos nucleares que estaban en el área alcanzara a lanzar un de ataque.

Pero más al sur un solitario e inteligente explorador, el Neptune 2P112, estaba en un vuelo de búsqueda  antisuperficie, su tarea era despejar el camino para el cruce de tres C-130 hacia Puerto Argentino, pero a las 07:10 su operador radar localizó un contacto que luego confirmó con el análisis de las señales electrónicas que de él provenían, clasificándolo como un destructor tipo 42. A partir de ese momento mantuvo la exploración en contacto, sabiendo que estaba bajo amenaza de la patrullas aéreas de combate británicas.

Con toda esa información el Comando de Aviación Naval ordenó una misión de ataque para los aviones Super Etendard y  el Exocet. Era la primera vez en la historia del combate naval moderno que un avión explorador y una sección de aviones de ataque con misiles se combinaban para atacar un blanco vital en el núcleo de una Fuerza Naval.

Los Super Etendard despegaron en absoluto silencio a las 09:44 para reunirse con un avión tanque KC-130 de nuestra Fuerza Aérea, y luego de ser reabastecidos iniciar su perfil de ataque, perfil desarrollado en la propia Escuadrilla. Se iniciaba asi una de las acciones más trascendentes  de este conflicto.

A las 10:35 con un breve mensaje, el Capitán de Corbeta PRONI en el Neptune actualizó la posición del blanco y el Capitán de Corbeta BEDACARRATZ y el Teniente de Navío MAYORA, comenzaron su aproximación final. Las 11:04 fue la hora en que quedo fijado el momento final del destructor HMS Sheffield.

Los dos misiles se deprendieron y tras un instante de caída salieron en silencio en dirección a las coordenadas confirmadas por el radar Agave de ambos aviones. Sólo vieron llegar sus estelas mientras otros buques próximos alertaban al resto de la Fuerza. Los impactos fueron demoledores y el mejor y mas moderno buque de defensa aérea británico, quedaba fuera de servicio para hundirse días después.

La Armada Argentina, a través de su Aviación Naval había hundido el primer buque británico en combate, desde la Segunda Guerra Mundial y  la Corona sabría que su deseo le costaría un alto precio en medios y vidas y que esta Nación tan alejada de su metrópoli, que siempre se había manifestado pacífica no estaba indefensa. El shock causado por este ataque los obligó a retroceder y alejarse aún más hacia el este, sin que lograran comprender la magnitud de lo ocurrido.

La guerra continuó y la Armada empeñó de la mejor manera sus medios buscando siempre la oportunidad de entrar en combate.

El resultado nos fue adverso, pero esa adversidad coronó en abnegación y sacrificio, en definitiva en un infinito amor por nuestra Patria y sus habitantes.

Todas sus unidades se aprestaron para la batalla y su Aviación Naval cumplió con todas las órdenes y misiones recibidas, cruzó a las islas siempre que fue necesario, operó desde allí con aviones de escuela y reactores de entrenamiento por ser estos los únicos que podían utilizarse en la pista que existía. Realizó rescates épicos con helicópteros, cuidó las espaldas en Tierra del Fuego, aseguró que no hubiera buques trampa antiaéreos esperando el cruce de aviones argentinos de todas las fuerzas. Y pegó y pegó y siguió pegando duro cada vez que pudo, testigos mudos son la Ardent, la Antelope, la Antrim, el Atlantic Conveyor el Invencible  la Pradera del Ganso y el estrecho de San Carlos.

Por eso se fijó este día, no para recordar un hundimiento, no para hablar de nuestras valientes individualidades, sino para hablar del tremendo y maravilloso equipo de combate que la Aviación de la Armada, su Aviación Naval, llevó a la batalla luego de años de preparación, análisis y severo entrenamiento.

Eso significa el Día de la Aviación Naval y así lo reconoce la Armada toda, esa Armada única, indivisible, indisoluble que combatió en la superficie del mar, debajo de él, en la turba malvinense y en el aire. No existe otro pensamiento ni criterio operacional que implique hablar de otra cosa que no sea, la Armada Argentina en combate, ella fue donde se le ordenó y nosotros los Marinos que volamos ofrendamos allí a nuestros mejores hombres:

Capitán de Corbeta Carlos ZUBIZARRETA

Teniente de Fragata Marcelo MÁRQUEZ

Teniente de Fragata Carlos BENITEZ

Teniente de Corbeta Daniel MIGUEL

Suboficial Mayor Ramón BARRIOS

Suboficial Segundo Roberto LOBO

Cabo Primero Pedro VENDRAMIN

Cabo Segundo Claudio GRIMOLDI

Cabo Segundo Sergio ISELLI

 En ustedes la Aviación Naval tiene el mejor ejemplo de Honor y Sacrificio, que un hombre de armas puede entregar, ustedes son los paladines en que las futuras generaciones de hombres de mar se verán reflejadas, ustedes nuestros hermanos caídos en batalla estarán siempre en la memoria de los Veteranos que compartimos sus vidas y este día servirá para demostrar que la Aviación Naval, estuvo y estará siempre y dispuesta para Defender nuestra Nación, nuestra Constitución y a todos sus habitantes.

Muchas gracias. –

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