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miércoles, 4 de mayo de 2022

PALABRAS DEL INSTITUTO AERONAVAL PARA EL DÍA DE LA AVIACIÓN NAVAL 1982 – 2022

 




A las cuatro horas y cuarenta y cinco minutos del dos de abril de 1982, un Almirante Argentino, Infante de Marina ejerciendo el Comando de la Fuerza de Desembarco ordenó izar la bandera de guerra al Comandante del Buque de Desembarco ARA San Antonio, iniciando así la operación Rosario.

Comenzaba así una gesta, una epopeya de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, que nos llevaría a enfrentar a las tropas de la Corona Británica quien sostenía la usurpación desde hacía 149 años.

Al día siguiente y en el frío clima de las islas Georgias del Sur, un pequeño helicóptero de la Armada lleno de coraje Argentino cumpliría con el bautismo de fuego de la Aviación de la Armada, nuestra Aviación Naval, al defender por la maniobra y el fuego,  a un helicóptero del Ejército Argentino que trasladaba tropas para la recuperación de Grytviken y que estaba bajo fuego de la tropa británica.

A partir de estas acciones iniciales tan trascendentes, continuó la crisis diplomática a la que se agregó entonces la escalada militar,  que desembocaría en una guerra convencional en los meses de mayo y junio.

Fue entonces en ese mes de abril del 82 y viendo el más grande despliegue de fuerzas militares de la Corona desde la Segunda Guerra Mundial, que la Armada Argentina en su conjunto y particularmente su Aviación Naval, incrementaron a un ritmo febril, la recuperación y el desarrollo de sus capacidades de combate.

Se recuperaron aviones de ataque fuera de servicio, se completaron inspecciones de aviones exploradores, se desarrollaron en nuestros talleres sistemas de guerra electrónica, señuelos chaff  artesanales y se instalaron sistemas de navegación de precisión en todas las plataformas posibles, tanto aviones como helicópteros.

Pilotos y personal de mantenimiento de la EA32 40 años después.

Compartimos todo nuestro saber sobre el reconocimiento y ataque a buques en el mar con nuestros camaradas de las otras fuerzas armadas  y en el más y mayor absoluto de los secretos se puso a punto el binomio, avión Super Etendard - misil Exocet AM-39, lo que se convertiría en una de las espadas eficaces de nuestro país para el ataque antibuque , haciendo dudar a los británicos del resultado de la guerra.

Llegado el día 01 de mayo y siendo las cuatro hora y cuarenta minutos, casi como había ocurrido el 02 de abril, un bombardero estratégico Vulcan inició las acciones de combate del enemigo, bombardeando la pista del aeropuerto de Puerto Argentino. Simultáneamente y durante esas primeras horas de incertidumbre, un solitario avión Tracker volando por debajo de los lóbulos radar y desafiando las amenazas antiaérea y contraérea, ubicaba con precisión a uno de los portaaviones del oponente, dándole así al Comandante Naval Argentino,  una ventaja táctica extraordinaria.

La Armada, aún a riesgo de tener que enfrentar una amenaza desconocida y superior por su movilidad y volumen de fuego, el submarino nuclear, estaba en el mar en actitud y aptitud para enfrentar una batalla aeronaval. Sabía de la presencia de varios de ellos, pero aún así mantenía una actitud ofensiva.

Mientras tanto ese día, era testigo de los ingentes esfuerzos que se llevaban a cabo para lograr un “alto al fuego” en las acciones de combate recíprocas  y arribar a la posibilidad de negociaciones de la mano del Presidente del Perú Dr. BELAUNDE TERRY, esfuerzos que parecían tener éxito al quedar fijada una reunión el día 02 de mayo por la tarde para tratarlos.

Sin embargo al llegar las 16 horas, la perfidia se hizo presente en el teatro de Operaciones y el enemigo descargó un ataque mortal sobre el crucero ARA Gral. Belgrano, obligándonos a un repliegue táctico para analizar la situación y que dada la retirada de las fuerzas británicas hacia el sudeste, hicieron imposible un ataque aeronaval. En esos difíciles momentos todas las unidades con base en tierra de la Aviación Naval salieron en búsqueda de los sobrevivientes y los encontraron al día siguiente.

Estábamos definitivamente en guerra y la fuerza británica alejada hacia el este tenía a su alcance a Puerto Argentino, pero estaba fuera de nuestros radios de acción excepto en los breves períodos en que alguno de sus buques con artillería se acercaban para cañonear nuestra posiciones.

La cacería del portaaviones había comenzado, el buque navegaba hacia aguas poco profundas  esperando una nueva oportunidad favorable para desplegarse.  Entre el día 03 y la madrugada del 04 mientras navegaba hacia el oeste sus medios de protección antisubmarina helicópteros Sea King y Aviones Tracker evitaron que uno de los tres submarinos nucleares que estaban en el área alcanzara a lanzar un de ataque.

Pero más al sur un solitario e inteligente explorador, el Neptune 2P112, estaba en un vuelo de búsqueda  antisuperficie, su tarea era despejar el camino para el cruce de tres C-130 hacia Puerto Argentino, pero a las 07:10 su operador radar localizó un contacto que luego confirmó con el análisis de las señales electrónicas que de él provenían, clasificándolo como un destructor tipo 42. A partir de ese momento mantuvo la exploración en contacto, sabiendo que estaba bajo amenaza de la patrullas aéreas de combate británicas.

Con toda esa información el Comando de Aviación Naval ordenó una misión de ataque para los aviones Super Etendard y  el Exocet. Era la primera vez en la historia del combate naval moderno que un avión explorador y una sección de aviones de ataque con misiles se combinaban para atacar un blanco vital en el núcleo de una Fuerza Naval.

Los Super Etendard despegaron en absoluto silencio a las 09:44 para reunirse con un avión tanque KC-130 de nuestra Fuerza Aérea, y luego de ser reabastecidos iniciar su perfil de ataque, perfil desarrollado en la propia Escuadrilla. Se iniciaba asi una de las acciones más trascendentes  de este conflicto.

A las 10:35 con un breve mensaje, el Capitán de Corbeta PRONI en el Neptune actualizó la posición del blanco y el Capitán de Corbeta BEDACARRATZ y el Teniente de Navío MAYORA, comenzaron su aproximación final. Las 11:04 fue la hora en que quedo fijado el momento final del destructor HMS Sheffield.

Los dos misiles se deprendieron y tras un instante de caída salieron en silencio en dirección a las coordenadas confirmadas por el radar Agave de ambos aviones. Sólo vieron llegar sus estelas mientras otros buques próximos alertaban al resto de la Fuerza. Los impactos fueron demoledores y el mejor y mas moderno buque de defensa aérea británico, quedaba fuera de servicio para hundirse días después.

La Armada Argentina, a través de su Aviación Naval había hundido el primer buque británico en combate, desde la Segunda Guerra Mundial y  la Corona sabría que su deseo le costaría un alto precio en medios y vidas y que esta Nación tan alejada de su metrópoli, que siempre se había manifestado pacífica no estaba indefensa. El shock causado por este ataque los obligó a retroceder y alejarse aún más hacia el este, sin que lograran comprender la magnitud de lo ocurrido.

La guerra continuó y la Armada empeñó de la mejor manera sus medios buscando siempre la oportunidad de entrar en combate.

El resultado nos fue adverso, pero esa adversidad coronó en abnegación y sacrificio, en definitiva en un infinito amor por nuestra Patria y sus habitantes.

Todas sus unidades se aprestaron para la batalla y su Aviación Naval cumplió con todas las órdenes y misiones recibidas, cruzó a las islas siempre que fue necesario, operó desde allí con aviones de escuela y reactores de entrenamiento por ser estos los únicos que podían utilizarse en la pista que existía. Realizó rescates épicos con helicópteros, cuidó las espaldas en Tierra del Fuego, aseguró que no hubiera buques trampa antiaéreos esperando el cruce de aviones argentinos de todas las fuerzas. Y pegó y pegó y siguió pegando duro cada vez que pudo, testigos mudos son la Ardent, la Antelope, la Antrim, el Atlantic Conveyor el Invencible  la Pradera del Ganso y el estrecho de San Carlos.

Por eso se fijó este día, no para recordar un hundimiento, no para hablar de nuestras valientes individualidades, sino para hablar del tremendo y maravilloso equipo de combate que la Aviación de la Armada, su Aviación Naval, llevó a la batalla luego de años de preparación, análisis y severo entrenamiento.

Eso significa el Día de la Aviación Naval y así lo reconoce la Armada toda, esa Armada única, indivisible, indisoluble que combatió en la superficie del mar, debajo de él, en la turba malvinense y en el aire. No existe otro pensamiento ni criterio operacional que implique hablar de otra cosa que no sea, la Armada Argentina en combate, ella fue donde se le ordenó y nosotros los Marinos que volamos ofrendamos allí a nuestros mejores hombres:

Capitán de Corbeta Carlos ZUBIZARRETA

Teniente de Fragata Marcelo MÁRQUEZ

Teniente de Fragata Carlos BENITEZ

Teniente de Corbeta Daniel MIGUEL

Suboficial Mayor Ramón BARRIOS

Suboficial Segundo Roberto LOBO

Cabo Primero Pedro VENDRAMIN

Cabo Segundo Claudio GRIMOLDI

Cabo Segundo Sergio ISELLI

 En ustedes la Aviación Naval tiene el mejor ejemplo de Honor y Sacrificio, que un hombre de armas puede entregar, ustedes son los paladines en que las futuras generaciones de hombres de mar se verán reflejadas, ustedes nuestros hermanos caídos en batalla estarán siempre en la memoria de los Veteranos que compartimos sus vidas y este día servirá para demostrar que la Aviación Naval, estuvo y estará siempre y dispuesta para Defender nuestra Nación, nuestra Constitución y a todos sus habitantes.

Muchas gracias. –

INSTITUTO AERONAVAL © 2022

lunes, 2 de mayo de 2022

“IRSE A PIQUE ANTES QUE RENDIR EL PABELLÓN”: EL HUNDIMIENTO DEL CRUCERO ARA “GENERAL BELGRANO”

 Cada 2 de mayo, los argentinos volvemos a visualizar en el horizonte la enorme silueta del crucero ARA “General Belgrano”, y la misma nos compromete a mantener viva su memoria.

“Una fecha, 2 de mayo, por siempre reencontrará nuestros pensamientos y oraciones. Y al dejar navegar nuestra imaginación, estrechamente juntos, volveremos a surcar el mar en nuestro eterno y querido crucero”. Esa frase corresponde al Capitán de Navío Héctor Elías Bonzo, último Comandante del ARA “General Belgrano”, hundido el 2 de mayo de 1982 durante el Conflicto del Atlántico Sur.


El Capitán Bonzo se la dedicó a su dotación: a los que esa tarde sobrevivieron al ataque del submarino nuclear británico HMS “Conqueror” y a los 323 que no volvieron. El hundimiento del “Belgrano” fue un golpe durísimo para las fuerzas argentinas, en él se produjo casi la mitad del total de bajas argentinas en todo el conflicto.

La última página de su historia en la Flota de Mar comenzó a escribirse el 16 de abril de 1982 a las 11.50, cuando el buque con sus 1.093 tripulantes zarpó de la dársena de la Base Naval Puerto Belgrano rumbo a Tierra del Fuego. Al mismo tiempo, empezaban a trazarse las primeras líneas de su historia de gloria y honor en defensa de la soberanía; siendo el 24 de abril la última vez que soltaría amarras desde el puerto de Ushuaia.

 La misión encomendada era mantenerse fuera del área de exclusión vigilando las intenciones de las fuerzas enemigas. En Ushuaia se reunió con los destructores ARA “Piedrabuena” y ARA “Bouchard” y el petrolero “Puerto Rosales”.

El 1° de mayo, con rumbo Este navegaba hacia el sector asignado, sin saber que el submarino nuclear HMS “Conqueror” ya lo tenían debajo del casco siguiéndolo con sigilo, y buscando el momento justo para abrir fuego con sus torpedos.

Fue el 2 de mayo a las 16.02 cuando el primer torpedo del submarino impactó en la sala de máquinas del “Belgrano”; el segundo le destruyó la proa y el buque comenzó a irse a pique. A las 16:23, el Comandante dio la más triste y dolorosa orden que un comandante le puede dar a su tripulación, la de abandonar el buque.

El crucero tardó una hora en irse a pique a 4.200 metros bajo el mar, en el fondo de la cuenca de Los Yaganes, al sur de las Malvinas. Fue la mayor tragedia naval de la historia de la Armada Argentina. También una de sus mayores pruebas de heroísmo. Casi 300 hombres murieron en el primer instante del ataque; el resto falleció en las balsas por las heridas, el frío o el oleaje que se los llevó a lo profundo. El crucero ARA “General Belgrano” estaba a 210 millas al sur de la isla Gran Malvina. Y allí quedó como guardián eterno.

Una vez que el buque desapareció de la superficie del Atlántico Sur, devino la odisea de los náufragos en las balsas, que comenzaron a dispersarse en un mar bravío donde las olas y fuertes vientos hacían difícil la supervivencia.

“El destino nos colocó frente a esta guerra y así afrontamos sus consecuencias buenas y malas. Conducidos por nuestro Comandante, supimos aportar nuestra propia voluntad para dar sentido a ese destino, poniendo en juego lo más valioso del ser humano: nuestra propia vida. El 2 de mayo, a las 16.30, uniremos nuestros pensamientos, donde nos encontremos, manteniendo bien alto nuestro espíritu de dotación para honrar a nuestros héroes y, asimismo, recordando y agradeciendo respetuosamente a sus familiares por la entrega a la Patria de sus seres queridos”, escribió el Segundo Comandante del buque, Capitán de Navío Pedro Galazzi, en uno de los aniversarios.

Cada 2 de mayo, los argentinos volvemos a visualizar la enorme silueta del crucero ARA “General Belgrano”, y la misma nos compromete a mantener viva su memoria, a no olvidar; honrando a sus héroes y acompañando a sus deudos, transmitiendo a las nuevas generaciones la historia que no conocieron, de hombres comunes, pero que con gran amor a la patria, coraje, entrega y valentía un día se convirtieron en héroes.

Hay tumbas de héroes que no pueden ser visitadas…Se encuentran en las profundidades de los océanos, en lejanas islas de piedra o en campos de batalla sin nombre. Solo se puede llegar a ellos a través de la memoria.

GLORIA, HONOR Y RECUERDO PERMANENTE A LOS TRIPULANTES DEL CRUCERO ARA “GENERAL BELGRANO”.


Instituto Aeronaval aparte del Suboficial Mayor Aeronáutico Barrios y del Suboficial Segundo Aeronáutico Lobo, toma como héroes náufragos del Crucero General Belgrano pertenecientes al Comando de la Aviación Naval, a los Cabos Pedro Vendramín (Furriel), Claudio Grimoldi (Artillero) y Sergio Iselli (Artillero), porque antes de iniciarse el conflicto bélico, estaban destinados en Unidades pertenecientes a la Aviación Naval, siendo trasladados en Comisión al Crucero General Belgrano después del 2 de abril de 1982.-

INSTITUTO AERONAVAL © 2022

domingo, 2 de mayo de 2021

A 39 AÑOS DEL HUNDIMIENTO DEL CRUCERO ARA GENERAL BELGANO - HOMENAJE DEL INSTITUTO AERONAVAL

 



2 de mayo de 1982, 39 años hoy del hundimiento en acción de guerra del crucero ARA GENERAL BELGRANO, falleciendo a causa del mismo 323 marinos argentinos, entre ellos el suboficial mayor aeronáutico Ramón Barrios, el suboficial segundo aeronáutico Roberto Lobo pertenecientes a la dotación del helicóptero Alouette III 0649/3-h-105 perdido con el crucero, el cabo principal furriel Pedro Vendramin, destinado en el Comando de la Aviación Naval en el momento del inicio de la guerra, los cabos segundos artilleros Sergio Iselli y  Claudio Grimoldi, ambos destinados en la Base Aeronaval Punta Indio, también en el inicio de la guerra de Malvinas.



El Instituto Aeronaval además de nuestros seis mártires caídos de la Aviación Naval, también considera como integrantes del componente aeronaval a los cabos Vendramin, Iselli y Grimoldi, por estar los tres destinados en unidades de la Aviación Naval anteriormente al inicio de la guerra de Malvinas y que avanzado ya el conflicto, fueron trasladados "en comisión", al crucero ARA GENERAL BELGRANO, donde murieron en el hundimiento, junto al suboficial mayor Barrios, Suboficial segundo lobo y sus 318 camaradas.




FUENTES: 

INSTITUTO AERONAVAL    



martes, 8 de diciembre de 2015

“El sueño de volar sobre el mar” Los precursores de la Aviación Naval 1890 - 1916

"Ciclo de Conferencias del Instituto Aeronaval con motivo de su Cincuentenario en adhesión al Primer Centenario de la Aviación Naval"


"Nuestra Institución quiere celebrar su cincuentenario, a la vez de adherirse al Primer Centenario de la Aviación Naval. Como parte de lo previsto se darán una serie de Conferencias en el Centro Naval, en su sede de la calle Florida de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La primera de ellas fue dada por el Señor Vicepresidente Primero Capitán de Navio Dn. Juan Membrana el 28 de noviembre próximo pasado, y se tituló "El sueño de volar sobre el Mar, los precursores 1890-1910". Dándonos a conocer la génesis de la actividad aérea en la Armada Argentina.

Están previstas del orden de  cuatro Conferencias más por parte del mencionado Señor Oficial Superior y una por parte del Corresponsal Naval Pablo Arbeletche, quién disertará sobre la vida del Almirante Marcos Zar. Se pretende con las mismas recorrer la joven historia del uso de los medios aéreos en la Armada Argentina.

El Instituto Aeronaval de esta manera pretende, con este modesto aporte, dar a conocer a todos los usuarios de nuestro Sitio esa pasión que hace que los hombres y mujeres de Mar lleven a cabo operaciones navales con medios aéreos, sin dejar de ser marinos.

Por este medio les informaremos las fechas de las Conferencias en la idea que todos puedan concurrir, a la vez que las subiremos en nuestro Sitio¨.

Rafael L. Sgueglia



 “El sueño de volar sobre el mar”
Los precursores de la Aviación Naval 1890 - 1916

Señoras y Señores, buenas tardes

Me siento muy honrado por esta oportunidad que se me ha concedido de hablar del comienzo de las Alas Navales, en este Centro Naval, en esta nuestra casa.

Esta charla a la que titulado “El sueño de volar sobre el mar, Los precursores de la Aviación Naval” es la primera de una serie de reuniones similares organizadas por el Instituto Aeronaval, en adhesión a dos acontecimientos que tendrán celebración durante el próximo año 2016, el Centenario de la Aviación Naval de la Armada Argentina y el Cincuentenario de la creación del ya mencionado Instituto Aeronaval.



Este Instituto fue creado el 11 de marzo de 1966 por iniciativa del entonces Comandante de la Aviación Naval, VAlte. Don Jorge Duyos apoyado por el Capitán de Corbeta Enrique Fortini (padre), siendo elegido como su primer Presidente el CAlte. Aviador Naval Don Eduardo Aumann.

A lo largo de este ciclo, expondremos sobre los precursores, los fundadores, los inicios de la actividad dentro de la orgánica naval, la etapa de consolidación profesional, los portaaviones y la participación y desempeño en la guerra por la reconquista de nuestras islas Malvinas.

Pero previo a entrar de lleno en esta exposición considero necesario compartir con todos ustedes un sincero homenaje a quienes desde el comienzo pusieron su vida en manos de Dios nuestro señor, desarrollando con los medios que la Nación les confiara, esa silenciosa tarea de defender a la Patria desde y sobre el mar.

Para ello he tomado dos ejemplos, de los más de cien, que demuestran que los riesgos en la actividad aeronaval han sido, son y serán una constante que debemos conocer y gestionar, el primero la pérdida de nuestro primer instructor de vuelo y segundo hombre en ser autorizado a volar en la Armada, el condestable de primera Joaquín Oytaben, el 16 de octubre de 1915.

Y el segundo la tripulación del avión Tracker 2AS26, mi tripulación, compuesta por los Sres. Tenientes de Fragata Dn Javier Diamante y Dn. José Gahn acompañados por el Cabo Segundo Gustavo Marquez como Mecánico, que se precipitara a tierra durante un vuelo de instrucción, en final corta de la cabecera 16 de la Base Aeronaval Cdte. Espora, un día como hoy 26 de noviembre a las 17:11 hs, 25 años atrás.

TRACKER 2-AS-26 TFAV José Gahn TFAV Javier Diamante CSAE Gustavo Marquez 26 noviembre 1990

Como su Comandante los he tenido siempre presentes y ruego a Dios que su sacrificio no haya sido en vano.

Todos ellos ofrendaron su vida en pos del servicio a la Armada y a la Nación toda.

Los invito entonces a que nos pongamos de pié y honremos con un minuto de silencio a todos los hombres de la Armada Argentina, que desde 1915 y hasta hoy volaron alto muy alto para que el sueño de volar sobre el mar se hiciera realidad.



¡Muchas gracias!

Que nos hayamos dado cita y estamos recordando en este centenario salón, como se desarrolló la “Volación en la Armada” expresión de comienzos del siglo XX para develar las actividades desarrolladas en el aire, no es casual ya que esta casa fue el nido acogedor donde las ideas se desarrollaron, reuniéndose los hombres de las Fuerzas Armadas de fines del siglo 19 y principios del 20 con los precursores civiles de la Aviación Argentina, mirando los desarrollos en Europa y los EE.UU. traduciendo artículos y dándolos a conocer a través del Boletín del Centro Naval y de la Revista Militar Argentina que publicara en ese entonces el Círculo Militar.


Los artículos más antiguos se sitúan temporalmente en los comienzos de la década del 80 del siglo 19, coincidente con ese gran movimiento nacional que los historiadores denominan la “Generación del Ochenta”.

En su libro “Los marinos de la Generación del ochenta”, el CN Dn Guillermo Andrés Oyarzabal, menciona:

“Dentro de la clasificación de las fuentes éditas se destaca el Boletín del Centro Naval, que desde su lanzamiento en 1882 fue creciendo progresivamente hasta convertirse, en pocos años, en la publicación más significativa de la Marina de Guerra.”

Paradigmáticamente nuestro país, no era ajeno al empleo militar de medios aéreos, ya en época de la Guerra de la Triple Alianza un oficial de artillería e ingeniero de origen polaco, incorporado a las Fuerzas Argentinas bajo el mando del Gral. Mitre y que había combatido en la Guerra de Secesión en los EE.UU. había sido parte de las primeras ascensiones de globos cautivos para la observación del campo de batalla y la conducción del tiro eficaz de la artillería.


El Capitán del Ejército Argentino Roberto Chodasiewicz llegó al país a pedido de Domingo Faustino Sarmiento en octubre de 1865. Fue trasladado de inmediato al frente norte de la ciudad de Corrientes, desde allí como ingeniero militar realizó varios análisis de la disposición de las fortalezas paraguayas y su actuación profesional fue muy reconocida entre los oficiales aliados.

Cuando Brasil concretó la adquisición de un globo cautivo de observación, en él cumplió más de 20 ascensiones cautivas, la más importante a fin de observar el campo de combate previo a las acciones de la segunda batalla de Tuyutí, el 08 de julio de 1867.

El primer empleo en América del Sur de un medio aéreo para el combate, se desarrolló producto del esfuerzo combinado de Brasileros y Argentinos durante la Guerra de la Triple Alianza (1865 -1868) El Capitán de Ejército Argentino Roberto Chodasiewicz de origen polaco, ascendió hasta 750 piés y durante 50 minutos, en un globo cautivo perteneciente al Ejército de Brasil, a fin de observar el campo de combate previo a las acciones de la segunda batalla de Tuyutí, el 08 de julio de 1867.


Finalizada la guerra se casó en Buenos Aires y sufrió como tantos otros guerreros del Paraguay las vicisitudes de la posguerra, falleciendo en esta ciudad el 17 de agosto de 1896. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta.

Quienes continuaron con las investigaciones a nivel mundial del posible uso de medios aéreos aplicados a las operaciones navales, fueron las marinas de Gran Bretaña y Alemania, con el sistema de observación conocido como “barriletes militares” traducción de la expresión “cerfs volants militayre”.


A esa primera experiencia militar con globos cautivos, se suman a partir de 1885 las actividades de varios globos civiles, que utilizan el espacio aéreo como ámbito de exhibición y para el entretenimiento de las multitudes de la cada vez más poblada y cosmopolita Buenos Aires.



El primer artículo en el BCN aparece en 1891 y trata sobre “Los globos cautivos empleados como vigías” donde se describe el empleo por parte del ejército ruso de un globo cautivo que les permite observar las maniobras de la Flota Francesa del Mediterráneo, a 46 millas de distancia de la costa.

El 25 de diciembre de 1907, don Aarón de Anchorena, quien ya había practicado aeroestación en Francia, realiza acompañado por el Ingeniero Jorge Newbery la primera ascensión en su globo “PAMPERO” punto inicial de la etapa de los precursores.



Pronto fundarán, Anchorena (su primer Presidente), Newbery, Mascias y otros destacados deportistas civiles y militares del Ejército Argentino, el Aero Club Argentino, con fecha 13 de enero de 1908.

A partir de 1910 comienzan entonces a aparecer “los más pesados que el aire”, construidos sobre las experiencias de vuelo de Santos Dumont y los hermanos Wright, fundamentalmente traídos por europeos, franceses e italianos. El primer vuelo mecánico en nuestro país lo realiza el 06 de febrero de 1910, el piloto francés Henry Breguí con un avión Voisin y motor de 60 HP en el hipódromo de Longchamps.


A esta nueva actividad y en la llamada Escuela Aérea Argentina es donde ingresa nuestro primer precursor ya con uniforme de la Armada, el entonces Teniente de Fragata Don Melchor Zacarías Escola.


El Teniente de Fragata Escola egresado de la Escuela Naval Militar en el año 1900 con la Promoción Nro. 26 del Cuerpo General, tenía una real vocación por el vuelo. Tanto es así que solicita autorización a sus superiores para efectuar un curso de aviación de manera privada y se lo autoriza sin perjuicio de sus funciones del servicio activo. Cabe también destacar que todos los gastos fueron solventados por su sueldo personal. Obtiene su “patente” de Piloto el 23 de octubre de 1912 y la de aeronauta el 08 de abril de 1913, siendo acreedor de los Brevets Internacionales números 15 y 19 respectivamente.

En 1912 el Ingeniero Jorge Newbery comienza a trabajar en la idea de dotar a nuestras Fuerzas Armadas (en ese momento sólo Ejército y Armada) con una Flotilla de Aviación Militar. La idea recibe el apoyo y aprobación del Ministro de Guerra , General Gregorio Vélez y el de Marina CAlte. Juan P. Sáenz Valiente y se concreta el 10 de agosto de 1912, al inaugurarse la Escuela Militar de Aviación en terrenos del Palomar. Su primer director el propio Jorge Newbery.

Melchor Zacarías Escola es parte de esa primera Promoción de Pilotos Militares.


Posteriormente en 1913, la Armada envía de pase a ese instituto a los suboficiales y cabos, Jacinto Riera, Juan Guerín y José Scapuzzi para prestar servicios y seguir cursos de mantenimiento de motores y montaje de aviones (O.D. 166/913).

En 1914 se incorpora al curso de vuelo el Teniente de Fragata Mario Sarmiento, Promoción 14 de la Escuela Naval.



En ese año también se decide enviar a Europa, al Tte. Escola y a los Suboficiales Riera, Guerín y Scapuzzi, que llegan a Francia pero que al poco tiempo deben regresar al país producto de la 1ra. Guerra Mundial. Luego de su retorno publican varios trabajos sobre construcción y prueba de aeronaves y motores.

Simultáneamente surge otra figura emblemática de los Precursores Aeronavales, nos referimos al Condestable de 1ra. Artillero, JuanJoaquín Oytabén. A partir de 1913 se instruye en una escuela de vuelo civil dirigida por el Ing. Antonio Guido Borello, a la sazón Piloto y Constructor aeronáutico. Fue el Ing. Borello el constructor del Farman “El Colorado” en el que Oytabén aprendiera a volar.

Oytabén había nacido en Vigo, España el 13 de mayo de 1881 e ingresado a la Armada como aprendiz en 1898.


Oytabén es autorizado a seguir cursos de vuelo, sin perjuicio de sus funciones en la Base de Río Santiago, y con cargo a su propio sueldo en 1914 (expte. 4-0-1073/914). Al promediar el año ya volaba sólo y sus compañeros le piden el 25 de mayo, que realice un vuelo de demostración en Honor a la fecha Patria. Este vuelo no termina muy bien ya que al sobrevolar el Crucero Acorazado “General Belgrano”, un ala toca uno de los palos y el avión se desploma sobre el buque, pero por suerte sin consecuencias personales.


Pese a ello, las autoridades navales de Río Santiago deciden reparar el avión en ese Arsenal y le dan participación al Suboficial Carpintero de Ribera Guillermo Covas, artífice de la reparación y desde ese momento figura clave en la reparación y construcción de los aviones navales de tela y madera.


Para darle continuidad orgánica a esta actividad se decide organizar los medios y el personal y se suma el hecho que Oytabén ofrece su avión, ahora ya reparado, como primera aeronave de escuela para difundir la actividad de vuelo entre el personal de la Armada. Comienza así la actividad en la Escuela de Fuerte Barragán.


Lamentablemente el 16 de octubre de 1915, hace ya poco más de cien años, mientras realizaba un vuelo de practica sólo, nuestro primer Instructor el condestable Oytabén, sale despedido durante una ráfaga de viento de su avión (dado que no usaba cinturón de seguridad) y cae desde 250 mts de altura. La muerte de Oytabén y la destrucción del único avión de instrucción ponen fin a la actividad pionera en Barragán.

Esta situación genera un “impasse” en la actividad aérea que será contrarrestado a puro esfuerzo y tezón por los precursores, suboficiales y oficiales que vuelan, “los locos del aire” que pasarán de una simple tarea casi deportiva, a concebir una organización que de nacimiento en la Armada a una arma de capacidades insospechadas que obrará de factor multiplicador de fuerza en las Operaciones Navales.


¡Muchas gracias !

Nota del autor: Este trabajo se basa enteramente en la narración histórica desarrollada por el Sr. CAlte Don Pablo Arguindeguy en el Tomo I de la Historia de la Aviación Naval, los aportes del historiador Sr. Eloy Martín, el hallazgo de la partida de nacimiento original de Oytabén , producto de la investigación de Juan Gonzalo Membrana y la revisión cumplida por Rodrigo Membrana.