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MUSEO DE LA AVIACIÓN NAVAL ARGENTINA


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sábado, 10 de mayo de 2014

PERDIDA DEL LOCKHEED NEPTUNE 2-P-103



A la mañana del 15 de septiembre de 1976 el avión 2-P-103, al mando del Capitán De Corbeta Arnaldo Mutto llevando como copiloto al Teniente de Navío Miguel Berraz, OCO/Navegante Teniente de Corbeta Claudio Cabut, Meteorólogo Teniente de Navío Romualdo Migliardo, Mecánico de Vuelo Suboficial Segundo Nelson Villagra, Cabo Principal Jesús Arroyo, Operadores de Equipos electrónicos Suboficial Segundo Juan Noto y Cabo Primero Benjamín Scesa, Radio operador, Cabo Principal Omar Campastri, Armas Suboficial Segundo Remberto Brizuela y Director de canal 13 de Río Grande Señor Rodolfo Rivarola, despega de la Base Aeronaval Almirante Hermes Quijada para realizar un vuelo de exploración glaciológico a la península antártica. Momentos antes del vuelo fue desembarcado un Cabo Principal Armas para que pudiera embarcar el Señor Rivarola.
El Capitán Mutto acreditaba experiencia con Aviones Albatros en la Antártida habiendo acuatizado en la isla Decepción.
La situación meteorológica era buena, dos centros de baja presión se ubicaban a ambos lados de la península antártica, se encontraría nubosidad media parcial, lo que permitiría la observación visual, pudiéndose encontrar zonas de nubosidad algo mayor, que obligaría a una navegación instrumental, sin afectar el cumplimiento de la misión.
Se realizaba navegación radioeléctrica, sea en alejamiento del continente o en su recalada, visual, estimada con apoyo de la computadora táctica del avión, recta de sol y estrellas de deriva para verificar la derrota.
Esto hacía que el navegante tuviera un arduo trabajo, sobre todo en el cruce del Pasaje de Drake. Se había planificado el vuelo a máxima autonomía, con punto de no retorno en el Drake por pérdida de un motor, con alternativas en territorio continental Argentino Normalmente estos aviones en sus traslados no iban a una altitud superior a 10.000 pies.
El vuelo se realizaba con el control de varias Estaciones de Comunicaciones, detalladas en el Plan de Operaciones, y cada 30 minutos se daba el vuelo normal, con posición y estima al próximo punto en ese período. Podemos imaginar que una vez pasado el Cabo de Hornos el vuelo se realizaría en una rutina, donde la verificación de la posición, la estima del combustible y la situación meteorológica dominaban la escena.
A 1245 horas la Base Naval Antártica Almirante Brown declara la emergencia por pérdida de comunicaciones del avión, de inmediato comienza su búsqueda por parte de medios de la Armada Argentina, de la Armada de Chile y de la Fuerza Aérea Argentina.
La esperanza que una pérdida total de comunicaciones, que sumado a otra falla, imposibilitara la comunicación del avión, hizo que se mantuvieran prendidas las luces de pista de Bases y aeródromos australes, hasta el límite de la autonomía del avión.
El 24 de septiembre llegó la noticia que el 2-P-103, había impactado en un cerro en la isla Livingston. Meses más tarde se intentó recuperar los restos de los tripulantes, para ello se destacaron andinistas del Ejército Argentino, y se perdió un helicóptero de dicha Fuerza, falleciendo el Teniente Primero Mario García y el Sargento Ricardo Segura desistiéndose de esta segunda operación.

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