Translate

BIENVENIDOS AL MUAN.




MUSEO DE LA AVIACIÓN NAVAL ARGENTINA


Espacio creado con el objeto de dar a conocer la historia de la AVIACION NAVAL ARGENTINA y sus protagonistas.

VISITANTES

Buscar

Google+ Followers

Follow by Email

Entrada destacada

Atardecer de los museos del partido de Coronel Rosales en el Museo de la Aviación Naval Argentina.

En una jornada climáticamente desapacible que alternó períodos de lluvia con soleados el pasado domingo 8 de octubre se llevó a cabo la...

lunes, 12 de diciembre de 2011

A 54 AÑOS DEL PRIMER CRUCE AEREO DEL CIRCULO POLAR ANTARTICO


El 13 de Diciembre de 1947 el cielo de la Antártida Argentina fue surcado por primera vez por una aeronave de pabellón nacional, en pacífica ratificación de nuestros derechos jurídicos sobre ese inmenso territorio.
Gregorio A. Portillo
Cumplieron esta hazaña, con heroísmo e intrepidez, un puñado de marinos argentinos bajo el comando del Contralmirante Don Gregorio A. Portillo a bordo del avión cuatrimotor Douglas C-54 Skymaster, matrícula 2-GT-1.
Alistada la aeronave a la que se le colocaron internamente en el fuselaje tanques suplementarios de combustible y lubricantes para incrementar su autonomía, seleccionada su tripulación, se eligió como punto de partida la Estación Aeronaval Comandante Piedrabuena en Santa Cruz por ser la pista más austral que permitía el despegue a plena carga del avión.
Se planearon los objetivos del vuelo, que demandó, en los más diversos aspectos, consecuentes estudios y metódica preparación, para acondicionarse a la realidad que debía afrontarse. Los riesgos fueron cuidadosamente calculados.
"En primer término se ha querido demostrar que las comunicaciones aéreas entre ambos continentes son factibles mediante el conocimiento de la meteorología antártica a fin de evitar las perturbaciones ciclónicas, especialmente sobre el Drake, región atravesada por frecuentes depresiones y una de las más tormentosas del mundo, donde el viento sopla con intensidad de huracán.
Estos vientos catabáticos o descendentes dan lugar al anticiclón glacial antártico, íntimamente ligado con las tres áreas fijas de baja presión (ciclones) situadas en los mares de Ross, Bellingshausen y de Weddell.
Lámina Carlos Boisen
Para la expedición aérea se planeó la posibilidad del sobrevuelo de las dos últimas zonas acondicionadas a las circunstancias reinantes.
El objetivo que siguió al planteo meteorológico respondía a una finalidad geológica, relacionada con el aspecto físico del continente representado por las características de la meseta antártica, de 2.500 a 3.500 metros de altura, y las enormes formaciones de hielo terrestre determinantes de los que cubren los mares que los rodean.
En este aspecto de la expedición, la cartografía disponible jugó un papel importante en el planteo del vuelo y dio lugar a severas comprobaciones.
Quedaron demostradas las posibilidades y la conveniencia del empleo del avión como elemento básico de todo levantamiento y estudio geográfico, desde que él permitirá la obtención en forma rápida, económica y completa de aquella región desconocida y de difícil acceso.
En el transcurso del vuelo se comprobó la proximidad de la estratosfera a la tierra por lo cual la Antártida resulta envuelta en un manto caliente, lo que da lugar a una inversión de temperatura. En efecto, aquella tiene solo un quinto del ancho que posee el Ecuador.
Esta comprobación realizada permitió volar a una altura donde la temperatura era más moderada que en la superficie.
La intercomunicación entre los continentes relacionados con la zona polar tiene su trayectoria más corta en las regiones de la Antártida, lo cual dio lugar a observaciones cuidadosas en el transcurso del vuelo.
La Antártida es un campo de acción y de luchas contra las tormentas, las distancia, el frío, la soledad y el hambre, factores que han influido en la preparación del vuelo, y bajo este influjo se preparó la expedición en el sentido de prever la contingencia de una caída al mar o un descenso en las regiones heladas.
Botes salvavidas equipados convenientemente, elementos para facilitar la movilidad en el mar helado y víveres que respondían a las condiciones de la Antártida, complementaron la preparación del vuelo.
El avión fue equipado con instrumental destinado a la navegación en las condiciones más rigurosas posibles.
Los verdaderos beneficios que dejó el vuelo radican principalmente en los estudios que debieron realizarse para afrontar los diversos aspectos de la cuestión.
Se hicieron amplias y muy completas observaciones de diverso orden.

La tripulación de esta heroica expedición estaba compuesta por:
Contraalmirante
Gregorio A. PORTILLO
Jefe de la Expedición
Capitán de Corbeta
Gregorio LLORET
Comandante Aeronave
Capitán de Corbeta
Mario A. de UGARRIZA
Piloto / Navegante
Teniente de Navío
Jorge A. BASSI
Copiloto / Navegante
Capitán de Corbeta
Alfredo WALTER
Personal / Supervivencia
Suboficial Segundo
Luis A. MUÑOS
Jefe Mecánicos / Ayudante
Cabo Principal
Mario A. PEPE
Ayudante Mecánico
Cabo Principal
José M. LEZANA
Radiotelegrafista
Cabo Principal
Antonio GONZÁLEZ
Radiotelegrafista
Señor
Pedro POUCHULU
Operador Cinematográfico
(Sucesos Argentinos)

Grupo de apoyo aéreo
Dos aviones PBY-5 “Catalina” con base en Rio Grande bajo el mando del Capitán de Corbeta Alois Fliess.

Comunicaciones desde tierra:
Capitán de Fragata Ingeniero Remo J. Tozzini,
Cabo Principal Enrique Ferraris
Cabo Primero Juan Carrion
Cabo Segundo Carlos Schembri

Meteorología:
Teniente de Fragata Martiniano Leguizamón Pondal
Cabo Principal Luis C. Brac
Cabo Primero Enrique Eguiguren
Cabo Primero Ernesto Stefanizzi

A las 04:45 horas del 13 de diciembre de 1947 decoló el avión a plena carga de combustible desde Comandante Piedra Buena hacia el Cabo de Hornos.

El itinerario del vuelo fue el siguiente:
Piedra Buena (04:45 hs) – Cabo de Hornos – Pasaje de Drake – Isla Decepción (11:30 hs) – Península Trinidad – Isla Melchior (12:30 hs) – Acceso norte de Bahía Margarita – Meridiano 68º hasta sobrepasar el Círculo Polar Antártico (13:41 hs) – Regreso a Isla Adelaida (13:45 hs) – Piedra Buena (20:15 hs).

El vuelo superó las 15 horas ininterrumpidas.

Se arrojó correspondencia, diarios y revistas en los Destacamentos Navales de Decepción y Melchior y un Pabellón Nacional al sobrepasar el Círculo Polar Antártico.

El avión utilizado integró luego las Escuadrillas de Transportes Aeronavales hasta su destrucción en un accidente en Río Gallegos el 26 de junio de 1964.

FUENTES:
HISTORIA DE LA AVIACIÓN  NAVAL ARGENTINA – TOMO II – Pablo E. Arguindeguy - 1981
MUSEO DE LA AVIACIÓN  NAVAL ARGENTINA

NOTAS:
LA INFORMACION RELACIONADA CON EL PERSONAL PARTICIPANTE EN LAS OPERACIONES ESTA EXTRAIDA DE LOS MEDIOS MENCIONADOS EN LAS FUENTES, NO EXPRESAN NI REFIEREN A NINGUN LISTADO OFICIAL DE LA AVIACION NAVAL ARGENTINA
Publicar un comentario