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miércoles, 12 de septiembre de 2012

RUMBO A PUERTO STANLEY



La tarde del 11 de junio de 1961, no estando presente el Comandante de la Escuadra Aérea Nº 3, solicité autorización para entrevistar al Comandante de la Fuerza Aeronaval Nº 2 Capitán de Navío Néstor Noriega, a quien pregunté cual era el límite del área de responsabilidad de su unidad. La respuesta sin hesitación fue "Todo el mar argentino". Como ante la siguiente pregunta sobre limitaciones respondiera que "Ninguna", le informé que al día siguiente haría un vuelo a Malvinas.
Para el 12 de junio estaba previsto hacer con el 2-P-103 (CC De Martini, CC Canel)* el primer vuelo de Control de Tráfico Marítimo del año, volando a cien millas de la costa hasta el Drake. Así es que zarpamos con toda normalidad, como para realizarlo.


A las 09.30 y volando a la altura de Puerto Deseado el Comandante pidió simplemente "Rumbo a Puerto Stanley", ¡¿"Repita?!" fue la también simple respuesta del OCO (Oficial Control de Operaciones). Cuando la pregunta fue repetida, ya no quedó ninguna duda de que se iba a Puerto Stanley. Una de esas intangibles sensaciones de alborozo circulo por los puestos del avión, cuyos tripulantes todos habían soñado más de una vez con ese día. El Copiloto, entonces Tte. De Navio García Boll, apenas esbozó una sonrisa en la comisura de los labios, como era su estilo.
Adoptado el nuevo rumbo, la espera se hizo interminable.
Las doscientas setenta millas que separaban las Islas Sebaldes de la posición del avión, cien minutos de vuelo a los ciento sesenta nudos que desarrollaban, parecían elásticas. Por fin los primeros escollos del archipiélago aparecieron emergiendo de entre un envoltorio de nubes bajas.
Inevitablemente el lugar trajo a la mente de los tripulantes el recuerdo del vuelo que en 1940, por orden del Presidente Dr. Castillo y en búsqueda del crucero británico HMS Ajax que había participado en la Batalla del Río de la Plata contra el acorazado de bolsillo alemán Graff Spee; realizaran tres Consolidated comandados respectivamente por los entonces Teniente de Navio Salustiano Mediavilla, Teniente de Fragata Juan Carlos Corbeta y Alférez de Navio Alois Fliess.

Óleo Sra. Susana Garimaldi (Colección pictórica del MUAN)

Unieron en ocho horas San Julián con las Islas Malvinas en el sector que sobrevolaban.
Seguimos corrigiendo apenas el rumbo y un rato después, las pocas construcciones que junto al río Trullo permiten distinguir Puerto Natividad de las otras caletas que lo rodean, aparecieron como pequeñas formas geométricas regulares en el fondo de ese accidente geográfico.
Trepamos para sortear con comodidad las cumbres que tenían delante, los montes Hornby y María. Cruzamos con rumbo NNE el estrecho de San Carlos por Puerto Howard y cuando quedamos en franquía, descendimos hasta muy poca altura en previsión de que algún radar nos detectara y pudiéramos ser interceptados antes de cumplir su cometido.
Esto, a pesar de la tranquilidad que nos daba el equipo de CME (Contramedidas electrónicas).
La llanura que sobrevolábamos al norte de la Isla Soledad a poco más de cien pies, estaba cubierta de pastos de un verde esmeralda. Vimos pasar a nuestro lado una casa que con su techo de paja y barro parecía copiada de alguna de las que pueblan la campiña de Susex.
Por la proa y algo a babor apareció otra más importante.
Se fueron acercando y pudimos ver que toda una familia salía agitando los brazos en señal de saludo. Movimos las alas en respuesta. Al tiempo que, con sorpresa notábamos que por su altura los pastos llegaban a la cintura de los pobladores, vimos también que el agitar de brazos se detenía súbitamente ante la comprobación de que en la gran cola del avión azul oscuro se destacaban los colores argentinos.
Recalamos en Puerto Luis, seguimos hasta Punta Águila y pusimos rumbo a Puerto Stanley. Cuando estábamos llegando, ganamos altura y luego de sobrevolar y fotografiar la que desde 1982 será siempre Puerto Argentino (eran las 1242); seguimos bordeando la costa hasta las Islas de los
Lobos Marinos. Esa costa, hoy yerma por la depredación, que en 1868 había recorrido y descripto tan admirablemente el Comodoro Augusto Lasserre, en su carta de noviembre de ese año, a José Hernández, que es ejemplo de precisión y elegancia de estilo.
Eran las 1310 cuando se cambió el rumbo por uno directo a Río Gallegos. El 2-P-103 aterrizó en Aeronaval Gallegos a 1615, con los últimos rayos del triste sol de esta tarde de invierno.

* No se tienen datos del resto de la tripulación.

Extraído del artículo “Que tiempos”, autor CN (RE) Siro de Martini – Revista Mach 1 Nº 26 (julio, agosto, septiembre 1989)
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